Tres cursos de formación ética, ofrecidos en Internet por la “Escuela de Pensamiento y Creatividad”

Algunos testimonios

 

El primer curso está siendo realizado por unos 100 alumnos de diversos países. Más de veinte se hallan ya en el curso segundo, y unos quince en el tercero. Buen número de ellos han dado testimonios muy elocuentes de la eficacia del trabajo realizado. Más de uno confiesa que “le ha cambiado la vida”, su forma de ver las cosas, de reaccionar ante los acontecimientos, de plantear los problemas, de tratar a las demás personas y asumir las obras culturales…   

 

Una profesora universitaria de inglés escribe: 

 

Recuerdo que la primera vez que ví la película de Marc Forster “Finding Neverland” (Descubriendo Nunca Jamás), salí del cine muy emocionada con la seguridad de haber visto una obra profundamente inspiradora. Es curioso darme cuenta ahora –al realizar el segundo curso, sobre el poder formativo de la literatura, el cine y el arte-  de la cantidad de valores de los que habla la película. Creo que esta película es una obra que puede muy bien utilizarse como herramienta para la formación humana y, especialmente, para ver la relación entre el encuentro y la creatividad artística. Como profesora de inglés en la carrera de Bellas Artes, utilizaré esta película para explicar los dos niveles básicos de la realidad y la fecundidad creativa que encierra para los artistas vivir en el nivel 2. Vistas con el método ejercitado en este curso, buen número de películas y obras literarias resaltan el valor del encuentro como fuente de energía, luz y entusiasmo creativo, así como de felicidad para el ser humano.  Este nuevo horizonte de comprensión me lo abrió la Escuela de Pensamiento y Creatividad del Dr. López Quintás”. 

 

Un joven psicólogo en ejercicio manifestó lo siguiente:

 

“Estos cursos me están abriendo horizontes nuevos, extraordinariamente fecundos para la práctica clínica. Me han cambiado los esquemas mentales. Ahora veo claro que debemos resolver los problemas psíquicos por elevación, invitando a los pacientes a vivir en los niveles 2 y 3, para evitar la serie de conflictos encadenados que se suscitan cuando caemos en los niveles negativos propios de las experiencias de vértigo. Ningún niño y ningún joven debieran salir de las aulas sin la preparación que nos facilitan estos cursos. Los estoy recomendando especialmente a mis colegas de Psicología. Les va a ayudar muchísimo en su trabajo diario”. 

 

Una doctora en Derecho y máster en Dirección de Empresas nos hizo esta confesión:

 

Estos cursos me están enseñando muchas cosas, pero, sobre todo, me están cambiando mi forma de pensar y de orientar la vida. Ahora veo con claridad que la mayoría de los empresarios tienen muchas virtudes: empuje, fuerza para asumir riesgos, imaginación creadora, etc., pero la mayoría viven en el nivel 1, el del manejo de cosas –e incluso personas- con el fin de obtener beneficios. Me emociona pensar qué vuelco a mejor podría dar la empresa si se aplicara en ella lo dicho en estos cursos sobre la relación entre encuentro y felicidad, el respeto y la autoestima, la autoestima y el rendimiento. Me encontraba un tanto desanimada en mi profesión, pero ahora veo ante mí enormes posibilidades de acción social, que constituyen todo un reto”.

   

Un profesor y director de un centro escolar de segunda enseñanza nos hizo esta declaración:

 

“Llevo un tiempo abochornado por el mal estado de nuestra educación. Este primer curso me levantó el ánimo, al ver que tenemos entre manos un método educativo que, a poco que nos esforcemos en aplicarlo, puede hacernos escalar los puestos más altos”.

 

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