“El poder y la gloria” de Graham Greene

“El poder y la gloria” de Graham Greene

GRAHAM GREENE
El poder y la gloria

Círculo de lectores (Galaxia Gutenberg)
2009

Era un mal sacerdote y lo sabía; quería escapar pero era esclavo de su pueblo. Un cura era un traidor para la República. Y eso era él, y quien le protegiese se convertía inmediatamente en otro traidor. Así describe Graham Greene la circunstancia del protagonista de El poder y la gloria. Esta novela –la más leída en lengua inglesa de todo el siglo XX– es el fruto del viaje que el escritor realizó por las tierras de Tabasco para conocer la persecución religiosa que tuvo lugar en los años veinte en México. El poder desencadenó un odio furibundo contra la Iglesia, creyendo que la gente, con el tiempo, terminaría olvidando que ésta había existido. Por este motivo no dejó en pie ni uno solo de los templos católicos de la región central del Golfo de México.
En este contexto, el libro describe las peripecias y el drama del único sacerdote católico presente en el Estado, que sigue ejerciendo su ministerio clandestinamente. Tenía un corte en la cabeza, la policía lo buscaba para fusilarlo. Llevaba consigo las cicatrices del tiempo: las botas rotas denunciaban un pasado diferente, mientras que las arrugas que le surcaban el rostro sugerían una esperanza y un temor hacia el futuro.
No era ni un héroe ni un santo, vivía como un fugitivo, lleno de miedos, con la conciencia de ser un pecador, con el remordimiento de haber tenido una hija que, para él, era más importante que el continente entero. Debilitado por la bebida, se decía jocosamente de él que con un vaso de brandy era capaz de desafiar al demonio.
Lo más conmovedor de la novela, y lo más interesante para aquél momento histórico, es descubrir que para el protagonista la fe es una certeza que no se deja determinar por las incoherencias y las miserias. En el libro descubrimos que tampoco el pueblo se escandaliza por las miserias del sacerdote, sino que da más importancia a la vida eterna que nace nuevamente a través de cada sacramento, a través de cada hombre que hace presente a Cristo.
Nuestro hombre, a una mujer que le propone que renuncie a la fe, le dice: «Es imposible, no se puede. Yo soy sacerdote y eso está fuera de mi alcance».
Sin duda ninguna, este libro ofrece una propuesta de esperanza a todos los que se quejan de la manera en que las ideologías están marginando y persiguiendo a la Iglesia con nuevos métodos y nuevas leyes. Por otra parte, muestra que la victoria de Cristo es más potente que las ideologías, incluso cuando es testimoniada por hombres frágiles. De igual manera, nuestras traiciones y nuestros límites no pueden impedir que la fuerza de Cristo resucitado cambie nuestra vida y la de los demás, colmándolas de esperanza, como Teresa de Lisieux escribía en una carta pocos días antes de morir: «Algunos podrían pensar que tengo tal confianza porque no he sido una pecadora. Haz que sepan, madre mía, que tendría la misma confianza aunque hubiera cometido todos los crímenes  del mundo. Estoy convencida de que tal multitud de ofensas no serían más grandes que una gota de agua en la el brazo poderoso de un marinero».

Julián de la Morena

Revista HUELLAS, Mayo 2009

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