«Que el discreto se admire de la invención». Notas para la lectura de El Quijote

«Que el discreto se admire de la invención». Notas para la lectura de El Quijote

CARMEN GIUSSANI
«Que el discreto se admire de la invención» Notas para la lectura de El Quijote

Ediciones Encuentro, Madrid
2009
pp. 96
€ 10,00

En nuestras manos tenemos un Cuaderno de Frontera cuyo título nos atrae: “Que el discreto se admire de la invención”, y como subtítulo, “Notas para la lectura del Quijote”. Se trata de una invitación apasionante, y apasionada, para adentrarse en una de las claves de España, acaso la mayor. Y, todo ello, con la finalidad, que los autores nos dejan con expresa declaración de intenciones: que se lea el Quijote, la pasión por la aventura de enseñar, y, como última finalidad la fe por la verdad, citando, al por todos los cervantistas citado, Ivan Turgueniev. Búsqueda de la verdad, a la que, Antonio Machado, nos invita: «y ven conmigo a buscarla…»; porque «sólo la pasión del profesor o del lector puede despertar un verdadero interés en el discípulo y con esta obra es fácil apasionarse», en expresión de Carmen Giussani. En esta cita la autora del ensayo introductorio nos muestra un pensamiento y un deseo del que estamos muy necesitados en nuestros días, y que comparte con todos los demás autores del texto. Parecería una empresa superflua, un nuevo título sobre el Quijote, ante la ingente cantidad de interpretaciones que esta magna obra ha suscitado, y, sin embargo, Don Giussani, a quien está dedicado el primer trabajo, nos muestra el camino: «Hay que luchar y no dar nada por supuesto para tomar conciencia de todo y buscar las razones de cada cosa, para poder juzgar y valorar lo que se oye y lo que se lee, y también para poder librarse de los esquemas y poder crear algo nuevo». Tensión de conocer de los grandes espíritus, búsqueda continua, «yo me declaro del linaje de esos que de lo oscuro hacia lo claro aspiran», se define a sí mismo Ortega, parafraseando a Goethe. Los cambios en los paradigmas hermenéuticos que condicionan la historiografía literaria han reafirmado el valor de la creación cervantina, aunque el tiempo presente no sea el más adecuado, o propicio, para el pensamiento que expresa el Quijote. Qué lejos quedan las ilusiones de Cervantes, con las que se enfrenta en la batalla de Lepanto, y que proclama en la Epístola a Mateo Vázquez, en donde nos dice que su presencia (su mano), en Lepanto, estuvo «más de esperanza que de hierro armada». Endecasílabo glorioso, con dos acentos dominantes en 4ª y 8ª sílaba, con una suave insistencia que hace cabalgar la voz en un juego alternado. Este verso cervantino, bellísimo, juega con el contraste. Los dos acentos dominantes gravitan y destacan dos vocablos antípodas, esperanza y hierro (antítesis). Todo Cervantes está aquí, y don Quijote. Hoy que se ha proclamado, en nombre de la filosofía, que el hombre nace para morir, que el hombre viene de la nada y es para la muerte, la gran lección de Don Quijote, que ha nacido del alma española, es proclamar que no ha nacido para morir viviendo, sino para vivir muriendo. Así lo proclama Cervantes, y lo citan, y lo viven, los autores de este libro. Y lo quieren compartir con alumnos, padres, educadores, y amigos lectores. Vale.

Fernando García Rodríguez

Profesor Emérito de la Universidad Complutense de Madrid (Estética y Teoría de las Artes)

Revista HUELLAS, Abril 2009

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