Colección Musical “Spirto Gentil”

Colección Musical “Spirto Gentil”

 
 
La colección musical “Spirto Gentil” comenzó su andadura en 1997. La idea de dar vida a una nueva inciativa discográfica (entre las numerosas ya existentes) viene de la necesidad, expresada por muchos, de hallar una “introducción a la música” que no sea de tipo exclusivamente analítico; en efecto, dicho método, hoy en día muy común, a menudo corre el riesgo de olvidar el “superávit” de la experiencia artística, es decir esa sorpresa imprevista que puede suscitarse al escuchar una pieza musical que este atravesada por el sentido últimode la existencia y de la historia. La ayuda, en esta fascinante tentativa, nos la ofrece el encuentro con una personalidad, como Monseñor Luigi Giussani, que representa un claro ejemplo cristiano de relación con lo real. “Spirto Gentil” es una nueva propuesta de escuchar música, no sólo porque aspira a un repertorio hoy totalmente olvidado o apreciado por pocos “expertos”, sino también y sobre todo porque nuevo es el fin por el que se edita esta colección. No se trata de ofrecer un enésimo analisis estético o estilístico, sino de descubrir de nuevo el fundamento de todo intento estético. La colección se sitúa por eso dentro de la gran tradición católica que, en el arco de veinte siglos, gracias a su constante vocación ecuménica, ha sido capaz de valorarlas expresiones más sinceras de la experiencia humana, cualquiera que fuera la cultura de origen. No está fuera de lugar, portanto, para comprender el espíritu original de esta colección, pensar de nuevo en la extraordinaria actividad de los amanuenses medievales o en la más reciente de grandes personalidades como Giovanni Colombo o Charles Moeller. Su obra nace de una antigua certeza: Unum loquuntur omnia(toda la realidad proclama una sola cosa).
 
Estaba en el seminario y cursaba primero de bachillerato. Durante el primer cuarto de hora de la clase de canto el disco comenzó a girar y de repente el canto de un tenor famosísimo por aquel entonces rasgó el silencio del aula. Con una voz potente y llena de vibraciones, Tito Schipa empezó a cantar una aria de La Favorita de Donizetti: “Spirto gentil, ne’ sogni miei…”, al vibrar la primerísima nota, intuí conmovido que lo que se llama “Dios” – es decir, el Destino inevitable por el que nace cada hombre – es el término de la exigencia de felicidad, es esa felicidad cuya indestructible exigencia define el corazón. En cuanto escuché “Spirto gentil”, en ese preciso instante de mi vida, por primera vez comprendí que Dios existe, y por tanto que no podía haber nada si no existía un significado; que no podía existir el corazón si no existía la meta del corazón: la felicidad.

L. Giussani – Texto traducido del fasciculo adjunto al CD 23 Spirto Gentil

 
 

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